Tenemos una tendencia innata a huir de los cambios y verlos como algo amenazante y negativo.

Lo que se ha denominado Zona de confort (lugar estable y conocido en el que no existen riesgos) es para muchos el único lugar que perciben como seguro, y por tanto, aunque haya cosas en él que no les gusten o les gustaría cambiar, no lo hacen por miedo a salir de esa zona segura y enfrentarse a esos cambios que perciben como amenazantes.

Sin embargo, aunque pueda parecer que permanecer en ese estado sea beneficioso ya que nos evita exponernos a lo desconocido, resulta ser todo lo contrario.

A veces y de forma involuntaria nos vemos obligados a realizar cambios en nuestra vida aunque no estemos preparados para ellos, y lo que en un primer momento suele parecer algo negativo y peor de lo que teníamos, con el tiempo siempre nos aporta un nuevo aprendizaje.

El cambio es fundamental y forma parte de nuestra vida, y renunciar a él es renunciar a todas las oportunidades que conlleva.

Sin embargo, hay personas a las que les cuesta mucho más trabajo aceptar que esto es así, que existen los cambios de manera natural y que incluso podemos generarlos por nosotros mismos para mejorar aspectos de nuestra vida. Personas que pueden continuar durante años en un trabajo, una relación o cualquier otra situación que no sea lo que esperan o incluso sea negativo para ellos sólo porque su miedo al cambio es mayor que todo eso.

Una de las principales causas por las que esto sucede es por no tener claros cuales son los objetivos que queremos lograr, y por tanto, cuál es el mejor camino para conseguirlos. Cuando esto sucede, el miedo al cambio es mayor ya que continuar en la zona de confort, la zona segura y conocida, es más fácil que plantearse si así estamos en el camino correcto.

Ver el cambio como una oportunidad de aprendizaje, desarrollo y superación personal puede ayudar a disminuir ese miedo cuando haya que tomar decisiones y no percibirlo como algo negativo.

Salir de la zona de confort conlleva muchas ventajas que a largo plazo resultan muy positivas:

  • Mejorar tu autoestima: ya que te hará sentirte orgulloso de ti mismo por haber podido salir de ese lugar seguro y enfrentar nuevos retos y miedos.
  • Ser más flexible y creativo: ya que salir de la rutina para llevar a cabo nuevas metas potencia nuestra capacidad de adaptación ante situaciones novedosas. Aumentar nuestra flexibilidad es muy positivo para saber enfrentarse a situaciones inesperadas y que nuestro miedo al cambio cada vez sea menor.
  • Potencia tu desarrollo personal: al aprender cosas nuevas y conocer aspectos de ti que quizá no conocías, descubrirás nuevos gustos, valores y metas que te ayudarán en tu crecimiento personal.
  • Te hará experimentar nuevas experiencias al realizar actividades diferentes o conocer personas nuevas.

 

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo (Albert Einstein)

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